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radiografía vetermovil

El peligro de las piedras…

En los últimos días han llegado a nuestra consulta varios pacientes con un problema común: piedras en su tracto digestivo.

Algunos de estos perros acostumbran a jugar con piedras, y sus propietarios comentan que no se las tragan. Pero esto ocurre más a menudo de lo que creemos.

Por una parte, observamos en estos pacientes el daño en la dentadura: sufre un desgaste acelerado e inapropiado, haciéndose más evidente en los colmillos, que aparecen limados, erosionados, rotos, partidos, necrosados…

Por otra parte, aunque sea accidentalmente, el perro puede ingerir la piedra. Y en ese caso, probablemente pase desapercibido, el dueño sólo note alguna molestia pasajera en el animal. Sin embargo, en un momento dado, al cambiar su localización, esa piedra puede provocar una obstrucción total en el tracto digestivo, y si es angulosa puede lacerar la mucosa e incluso perforarla, pudiendo provocar la muerte del animal en pocas horas si no actuamos a tiempo.

Lo mejor es no permitir que el animal adquiera el hábito de jugar con piedras. Y si ya lo tiene, debemos sustituirlas por juguetes no dañinos. Al fin y al cabo, ellos sólo quieren jugar, no les importa el objeto en cuestión.

Aquí os dejamos dos de los casos que hemos atendido en los últimos días

  • Kira vino a consulta porque llevaba unos días vomitando y sin apetito, y estaba un poco triste. En la exploración sus constantes eran normales pero presentaba dolor en la palpación abdominal. Sus colmillos estaban reducidos a la mitad del tamaño normal y el esmalte destruido, ante lo cual su dueño comentó que jugaba con piedras, pero que nunca se las comía…. Le hicimos radiografías y éste fue el resultado:
Figura 1. Radiografía lateral de abdomen de Kira

Figura 1. Radiografía lateral de abdomen de Kira

Esta perrita tenía dos piedras localizadas en el píloro y el duodeno, que estaban obstruyendo el tracto gastrointestinal. Además, una de ellas era angulosa y podía provocar daños muy graves, por lo que procedimos a realizar una enterotomía (incisión en el intestino) para extraer las piedras esa misma tarde. Después de unos días con medicación, reposo y una dieta adecuada, Kira está completamente recuperada.

  • Cuca se presentó en la consulta de Veterimóvil porque llevaba dos días sin querer comer y mucho menos activa de lo habitual. El examen físico no presentaba alteraciones, excepto que había perdido peso, y en la palpación del abdomen apreciamos una masa. En el examen radiológico observamos una piedra pequeña y redondeada en la parte final del intestino delgado.

En este caso la resolución fue diferente, pues teniendo en cuenta las características del cuerpo extraño y el estilo de vida de la perrita (vive en una finca con más perros y su dueño les visita diariamente), decidimos aplicar un tratamiento conservador, a base de medicación y dieta para que la piedra fuera expulsada con el tránsito intestinal. Al día siguiente su propietario encontró la piedra entre las heces de Cuca, y la paciente recuperó su alegría habitual,aunque tuvo que continuar unos días con su tratamiento.

 

Esperamos que os haya gustado y que recordéis la moraleja:

NO JUGAR CON PIEDRAS!!

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