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Fyah, la gatita superviviente

El caso que os vamos a contar hoy es muy especial.

Una mañana de domingo, llamaron a nuestro servicio de urgencias unas chicas preocupadas porque habían encontrado una gatita herida en la calle. Los daños eran muy graves, y obviamente estaban muy asustadas. Cuando llegaron a Veterimóvil pudimos observar que toda la base del rabo había sido desgarrada, faltaba gran cantidad de tejido y no sabíamos el alcance que podía tener. Le pusimos una dosis baja de sedación porque el dolor era evidente, y porque su estado general orgánico nos lo permitía. Ella no dio ni un ruido, era como si se sintiera agradecida y a salvo, a pesar del gran daño que sufría.

Al limpiar la herida percibimos que era muy profunda, había vértebras implicadas (como sospechábamos, había perdido el rabo de forma traumática) y la integridad intestinal podía estar comprometida. Así que realizamos una limpieza y desbridamiento de las heridas, y tratamiento para la infección y para controlar el dolor, a la espera de su evolución.

Aspecto de la herida de Fyah tras una semana hospitalizada

Paralelamente, las chicas que la habían recogido estaban publicando el caso en redes sociales. Y aquí fue cuando se obró el milagro. Ellas consiguieron localizar a los dueños, ya que en la exploración física nos habíamos dado cuenta de que la gatita tenía un comillo partido…. resulta que esa marca venía desde sus 3 meses de vida, y fue el detalle que hizo indudable la identificación. La gata había desaparecido de su casa HACE TRES AÑOS!!

Casi recuperada!

Cuando los dueños llegaron a la zona de hospitalización de Veterimóvil y la vieron….pues os podéis imaginar la alegría de todos los que estábamos allí (de 2 y 4 patas, porque ella les conoció!). Personalmente no lo olvidaré nunca, ha sido uno de los mejores momentos que me ha regalado esta profesión. Aunque entonces era más bien agridulce, pues no sabíamos cómo iba a ser la evolución de Fyah (que así se llama la gatina).

Les explicamos a los propietarios las pruebas de imagen y analíticas que habíamos hecho a Fyah, y lo delicado que era el pronóstico, pues necesitábamos tiempo para saber si el tránsito intestinal era correcto, y para que la gatita respondiera bien a la medicación.

Al cabo de una semana comprobamos que Fyah es una campeona, pues mejoraba día a día y se convirtió en la reina de la clínica. Como ya no necesitaba un seguimiento tan exhaustivo, y sus dueños estaban dispuestos a darle su medicación y realizar las curas, recibió el alta hospitalaria, aunque tenía que venir a vernos muy a menudo para controlar su evolución.

Recibiendo mimos de todos

Una vez en casa, todos los habitantes (humanos, perro, hurones, ratas, otros dos gatos…) se habían preparado para su llegada. Allí, con esmero y paciencia….mucha paciencia, y un máster en trajes para proteger heridas, Fyah se recuperó poquito a poquito, cada paso en su curación era una celebración, y no era para menos. Hoy por hoy, esta paciente está feliz y tiene una vida completamente normal.

Te queremos Leona!

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EL PELIGRO DE LAS PIEDRAS, A PROPÓSITO DE DOS CASOS CLÍNICOS

En los últimos días han llegado a nuestra consulta varios pacientes con un problema común: piedras en su tracto digestivo.

Algunos de estos perros acostumbran a jugar con piedras, y sus propietarios comentan que no se las tragan. Pero esto ocurre más a menudo de lo que creemos.

Por una parte, observamos en estos pacientes el daño en la dentadura: sufre un desgaste acelerado e inapropiado, haciéndose más evidente en los colmillos, que aparecen limados, erosionados, rotos, partidos, necrosados…

Por otra parte, aunque sea accidentalmente, el perro puede ingerir la piedra. Y en ese caso, probablemente pase desapercibido, el dueño sólo note alguna molestia pasajera en el animal. Sin embargo, en un momento dado, al cambiar su localización, esa piedra puede provocar una obstrucción total en el tracto digestivo, y si es angulosa puede lacerar la mucosa e incluso perforarla, pudiendo provocar la muerte del animal en pocas horas si no actuamos a tiempo.

Lo mejor es no permitir que el animal adquiera el hábito de jugar con piedras. Y si ya lo tiene, debemos sustituirlas por juguetes no dañinos. Al fin y al cabo, ellos sólo quieren jugar, no les importa el objeto en cuestión.

Aquí os dejamos dos de los casos que hemos atendido en los últimos días

  • Kira vino a consulta porque llevaba unos días vomitando y sin apetito, y estaba un poco triste. En la exploración sus constantes eran normales pero presentaba dolor en la palpación abdominal. Sus colmillos estaban reducidos a la mitad del tamaño normal y el esmalte destruido, ante lo cual su dueño comentó que jugaba con piedras, pero que nunca se las comía…. Le hicimos radiografías y éste fue el resultado:
Figura 1. Radiografía lateral de abdomen de Kira

Figura 1. Radiografía lateral de abdomen de Kira

Esta perrita tenía dos piedras localizadas en el píloro y el duodeno, que estaban obstruyendo el tracto gastrointestinal. Además, una de ellas era angulosa y podía provocar daños muy graves, por lo que procedimos a realizar una enterotomía (incisión en el intestino) para extraer las piedras esa misma tarde. Después de unos días con medicación, reposo y una dieta adecuada, Kira está completamente recuperada.

  • Cuca se presentó en la consulta de Veterimóvil porque llevaba dos días sin querer comer y mucho menos activa de lo habitual. El examen físico no presentaba alteraciones, excepto que había perdido peso, y en la palpación del abdomen apreciamos una masa. En el examen radiológico observamos una piedra pequeña y redondeada en la parte final del intestino delgado.

En este caso la resolución fue diferente, pues teniendo en cuenta las características del cuerpo extraño y el estilo de vida de la perrita (vive en una finca con más perros y su dueño les visita diariamente), decidimos aplicar un tratamiento conservador, a base de medicación y dieta para que la piedra fuera expulsada con el tránsito intestinal. Al día siguiente su propietario encontró la piedra entre las heces de Cuca, y la paciente recuperó su alegría habitual,aunque tuvo que continuar unos días con su tratamiento.

 

Esperamos que os haya gustado y que recordéis la moraleja:

NO JUGAR CON PIEDRAS!!

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